En Fonz la construcción de una residencia para personas mayores, un proyecto iniciado en 2006, se ha convertido en un símbolo de la problemática de la España vaciada. A pesar de la necesidad evidente en una zona con una población envejecida, las obras han sufrido graves retrasos y contratiempos financieros.
El proyecto original, que contemplaba 60 plazas y servicios de enfermería, se detuvo en 2009 con una inversión de dos millones de euros. Durante más de una década, la estructura quedó abandonada, sufriendo un deterioro significativo y quedando obsoleta frente a las normativas actuales.
Tras años de parálisis, se negoció un nuevo acuerdo que redujo el número de plazas a 30 para adecuarlo a un presupuesto más limitado. Para esta segunda fase, se destinaron otros 2.5 millones de euros, financiados en parte por fondos europeos y el resto por la Comarca del Cinca Medio. La esperanza era que la residencia estuviera operativa a finales de 2023, pero su situación actual sigue siendo incierta.
Esta situación ha generado frustración entre los habitantes de Fonz, quienes ven cómo una infraestructura vital para su bienestar se deteriora, a pesar de que existe una lista de espera de futuros usuarios. El caso de la residencia de Fonz puede ilustrar muy bien la desconexión entre el discurso político sobre el desarrollo rural y la realidad de los pueblos que luchan por ofrecer servicios básicos a sus residentes.



