El historiador Ángel Nasarre presenta «Los protocolos notariales del Archivo Municipal de Barbastro»

Este medievalista ha investigado "las pequeñas historias de la vida cotidiana" de la ciudad en el periodo comprendido entre 1403 y 1699

El Archivo Municipal de Barbastro  ha organizado un ciclo de conferencias que se cierra este miércoles, 3 de diciembre, con la presentación del libro «Los Protocolos Notariales del Archivo Municipal de Barbastro», una obra del historiador Ángel Nasarre que profundiza en una colección documental de valor excepcional.

P: Finaliza el ciclo de conferencias sobre archivos del Archivo Municipal de Barbastro con la presentación de su libro, «Los protocolos notariales del archivo municipal de Barbastro». Como historiador que ha investigado específicamente esta documentación, ¿podríamos comenzar explicando qué son exactamente los protocolos notariales?

R: Para resumir, hay que fijarse en la época actual. Los protocolos notariales reflejan los actos acordados entre las partes, atestiguados por un notario, que otorga la fe pública y valida que lo que ocurre es cierto y está amparado en un marco legal. Todos esos actos que el notario escribe se ordenan cronológicamente por volúmenes, por año, mes y día, reflejando el acto en cuestión, los testigos y los formulismos adecuados a cada instrumento público.

P: ¿Y por qué estos documentos en particular despertaron su interés?

R: Como medievalista y aficionado a las historias más menudas, no a las grandes, en los protocolos notariales se reflejan los actos de la vida cotidiana. Nos acercan como una ventana que permite ver la realidad histórica de un municipio. Sobre esas pequeñas historias, que parecen quedar olvidadas, se construyen las grandes. Ayudan a entender la idiosincrasia de una determinada época, por lo que es un escaparate inmejorable.

P: En esa «ventana» de la vida cotidiana, ¿qué historias o hallazgos le han llamado especialmente la atención?

R: Siempre me ha atraído la historia social de los conversos, de los judíos conversos de Barbastro, y las relaciones que establecían con los cristianos de natura. Tras la supresión de la aljama en 1415, esta comunidad construyó una estructura que les permitió alcanzar el estatus de élite social. Ves cómo estas personas van medrando y construyendo un círculo de poder muy importante hasta que, con la implantación del Santo Oficio en 1486, se produce un proceso traumático. Además, encontré matrimonios por interés para expandir el patrimonio, y otras historias curiosas, como el hecho de que algunos barbastrenses tenían esclavos o esclavas, como una chica rusa, que trabajaba aquí en Barbastro.

P: ¿Qué periodo de tiempo abarca su estudio en estos protocolos notariales?

R: El marco temporal es el que nos marcan los documentos del archivo: de 1403 a 1699. Son tres siglos en los cuales podemos conocer la historia interna de la ciudad.

P: Menciona que no solo son acuerdos particulares. ¿Qué otros datos de interés municipal recoge el notario?

R: El notario también daba fe pública de actos del Concejo, o el Ayuntamiento, como queramos llamarle, que necesitaban reflejarse legalmente: precios públicos, bandos municipales, normas sobre sanidad pública, violencia sobre la mujer o juegos. Es como el «Netflix de los historiadores», por la miscelánea tremenda de información que ofrece.

P: Existe la imagen popular de la Edad Media como una época sucia, oscura y torpe. ¿Qué nos dicen estos documentos sobre la sociedad aragonesa de entonces?

R: La visión que se nos ha impuesto del Medievo no es correcta. La sociedad aragonesa, en el caso de los protocolos, era hiperlegalista; todo tenía que quedar reflejado, y la consideración del notariado era muy alta. Los documentos son crudos, no intentan embellecer la posteridad. Te puedes encontrar el sueldo que cobraba el verdugo por ajusticiar o amputar, o cómo el Concejo se ocupaba de huérfanos y de personas menesterosas, o intentaba paliar las epidemias. Había un sentido de comunidad más grande, visible en los vínculos de asociacionismo y las cofradías.

P: Ha mencionado casos muy concretos, casi de película. ¿Podría detallarnos la historia de Juana Lunell?

R: Sí, hay un caso casi del Oeste: el de Juana Lunell, que fue raptada en dos ocasiones. Tenía un patrimonio muy importante. Se organizaban partidas de búsqueda con concejales y la Hermandad (que estaban obligados a tener un caballo y una lanza), saliendo a buscarla como en el Viejo Oeste.

P: ¿Qué papel tuvo la familia Lunell en la historia de Barbastro?

R: Juana Lunel era descendiente de Manuel de Lunel, un caballero converso. Gracias al legado de la familia Lunel, se construyó, por ejemplo, el Convento de Santa Clara. Además, gracias a las influencias de un Lunel nacido en Barbastro (dirigente de los franciscanos y embajador del Emperador Carlos V en el Concilio de Trento), el Concejo le enviaba cartas para que influyera y lograra la vuelta del obispado de Barbastro en 1571.

P: En el estudio de estos tres siglos, ¿cuáles son los grandes hechos que,  a su juicio, marcan la evolución social de la ciudad?

R: Se puede ver cómo se construye el municipio partiendo de la crisis del siglo XIV, acentuada por la peste y el saqueo de la ciudad en 1366. Después, la supresión de la aljama en 1415 transformó profundamente la sociedad al eliminar una parte de la comunidad, seguida por la llegada de la Inquisición, que volvió a cambiarlo todo. Los protocolos nos permiten ver cómo se teje la organización social en torno a cofradías y cómo se aplica la justicia.

P: ¿Y nos diferenciamos tanto de aquellos barbastrenses?

R: Cuando se trabaja con sociedades humanas, la diferencia fundamental es el contexto de la cultura y las mentalidades. En aquella época había una predominancia de la cultura religiosa, pero que convivía con lo popular. Pero, al fin y al cabo, los cimientos de toda cultura actual están basados en un sustrato anterior. Aunque se haya cambiado o remozado, ese proceso siempre se queda como un poso cultural dentro de la sociedad.

P: Recordamos que el libro «Los protocolos notariales del archivo municipal de Barbastro», que abarca el periodo de 1403 a 1699, se presenta este miércoles, 3 de diciembre, a las 19 horas en el Aula Magna de la UNED. Ángel Nasarre, muchísimas gracias por adelantarnos su contenido.

R: Muchísimas gracias a vosotras. Siempre es un placer estar aquí.

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