Barbastro volvió a encontrarse en Madrid: una cita intergeneracional marcada por el talento, la memoria y el afecto

Madrid acogió ayer una de esas jornadas que confirman que las raíces no entienden de distancia. Cerca de un centenar de barbastrenses residentes en la capital se dieron cita en el Restaurante Nicolasa, en un encuentro que, edición tras edición, no solo crece en número, sino también en significado. La convocatoria fue un éxito, tanto por la asistencia como por el ambiente de cercanía, orgullo compartido y complicidad entre paisanos.

​Cuatro generaciones bajo un mismo sentimiento
​La jornada de ayer, martes 7 de abril, quedará grabada por la coexistencia generacional, una estampa de valor simbólico donde Barbastro dialogó consigo mismo uniendo pasado, presente y futuro. En torno a la mesa compartieron mantel y vivencias hasta cuatro generaciones de barbastrenses: desde jóvenes promesas de apenas 20 años que inician su andadura profesional en la capital, hasta veteranos que superan los 90 años y representan la memoria viva de quienes un día partieron de la ciudad del Vero para liderar proyectos empresariales o servir al Estado. Un encuentro intergeneracional poco habitual donde los recuerdos y las nuevas aspiraciones se dieron la mano.

​El Barbastro de las letras toma Madrid con Vilas y Plana
​Tras la comida, la jornada se tornó cultural, demostrando que la pujanza literaria de Barbastro viaja con sus gentes. Bajo la moderación del jurista Manuel Ollé (hijo del recordado José Ollé, impulsor y creador del certamen literario de Barbastro), se celebró la tertulia-presentación. Las plumas más insignes de la ciudad, Manuel Vilas e Inés Plana, mantuvieron una fascinante conversación. Vilas desgranó los secretos de su última publicación, Islandia, mientras que Plana cautivó a los presentes con Los espías y el enigma de Aquiles. La Librería Castillón, desplazada para la ocasión, facilitó la adquisición de las obras a los asistentes.

​La nostalgia se hizo tangible con el regalo de Ildefonso García-Serena, quien ofreció ejemplares gratuitos de El bonete de cuatro picos, una obra ambientada en los años 50 y 60 que transportó a los presentes al Barbastro de su infancia y juventud a través de personajes tan entrañables como reales.

​Abrazos desde casa: el alcalde y el obispo arropan a sus paisanos
​El evento contó con respaldo institucional y cariño, subrayando la importancia que Barbastro otorga a su «diáspora» en Madrid. Entre los asistentes destacaron la presencia del alcalde de Barbastro, Fernando Torres, y del Sr. Obispo de la diócesis de Barbastro-Monzón, Don Ángel Pérez, quienes se desplazaron expresamente desde la ciudad aragonesa para compartir este almuerzo-velada y transmitir el afecto de toda la ciudad a sus paisanos afincados en la capital.

​Nicolasa: El histórico referente de Arturo Fernández, el anfitrión perfecto
​El marco para esta jornada no pudo ser más idóneo: el emblemático Restaurante Nicolasa (calle Velázquez, 150). Este histórico referente de la buena mesa madrileña ha reabierto sus puertas recuperando su esencia clásica, elegancia y su cocina de producto, bajo el liderazgo del maestro Arturo Fernández. El propio Arturo Fernández ejerció de anfitrión de lujo, acompañando a la expedición barbastrense durante toda la jornada y devolviendo a Madrid un icono gastronómico. Gracias a las gestiones de Paco Vera, los barbastrenses pudieron disfrutar de este espacio excepcional en condiciones inmejorables.

​Un encuentro con sabor a Somontano
​El encuentro comenzó con el ya imprescindible vermú Cabecita Loca, cortesía de Víctor Clavería, una propuesta galardonada nacional e internacionalmente que sirvió de preludio a un menú tipo cóctel de altura. Entre croquetas de jamón y gambón, pinchos de tortilla y el aroma de los arroces (de verduras, mariscos y carnes), los asistentes brindaron con una selección de lujo de la DO Somontano, gentileza de sus bodegas: el toque floral del Gewürztraminer 2025 de Pirineos, la elegancia del Gran Vos Reserva 2018 de Viñas del Vero, el carácter del Cabernet Cabernet 2019 de Enate y la distinción de dos bodegas pequeñas con grandes vinos, Batán de Salas (Pasotismo Blanco 2023) y Obergo (Antiqua 2018).

​Como nota especial, la compañera Leyla Escudero aportó la frescura del Galván Godello 2024 (de su proyecto en la DO Monterrei, Bodegas Daniel Fernández).

​En definitiva, un almuerzo-velada cargado de recuerdos y afecto que demostró que, cuando un barbastrense dice «nos vemos en Madrid», lo que realmente está diciendo es que Barbastro nunca se deja atrás.

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