La campaña del Tomate Rosa de Barbastro, que ya venía siendo la peor de los últimos 15 años debido a las altas temperaturas, ha recibido la «puntilla» con la intensa tormenta de granizo de la madrugada del pasado sábado. Óscar Olivera, presidente de la asociación que agrupa a los productores, distribuidores y comercializadores de este codiciado fruto, ha calificado los daños de «muy duros», con afectaciones tanto en el cultivo como, sobre todo, en las infraestructuras.
«Estamos un poquito como con las fases del duelo», ha declarado Olivera en una entrevista a COPE Altoaragón, expresando la desolación del sector al ver los destrozos en matas, frutos e invernaderos. Aunque la mayor parte del cultivo del tomate rosa está protegido, las estructuras de plástico de los invernaderos han sufrido daños importantes que requerirán una gran inversión y mano de obra para su reparación o sustitución.
El presidente ha señalado que, si bien la calidad del fruto no se verá gravemente afectada, sí se notará en la apariencia de algunos tomates. Por ello, ha pedido la «comprensión» de los consumidores si encuentran frutos con golpes, conocidos popularmente como «tomates de destrío», que se suelen utilizar para conservas o consumo local y se venden a un precio más asequible. En este sentido, ha recordado la gran afición que existe en la zona por embotellar tomate, una práctica que ha ganado popularidad en los últimos años.
Olivera ha lamentado que el temporal ha sido «algo sobrenatural que nadie recuerda», y ha hecho un llamamiento a la reflexión sobre el cambio climático, que está adquiriendo un carácter peligroso. Esta preocupación se suma a los problemas que el sector venía arrastrando por las altas temperaturas de junio, que provocaron una caída importante de la flor, mermando considerablemente la producción.
Aunque todavía no hay estimaciones definitivas de los daños en kilos, es evidente que el tomate rosa de Barbastro tendrá una campaña para el recuerdo, aunque, lamentablemente, de forma negativa.