La Virgen de la Piedad estrena corona el Martes Santo en la Procesión de las Lágrimas de María

La Cofradía del Descendimiento realizará su procesión particular y, ya el Viernes Santo, sacará a la calle el paso del Descendimiento

La Cofradía del Descendimiento ultima los preparativos para una cita que combina tradición, devoción y novedades, según ha explicado su presidente, José Abad. Es la Procesión de las Lágrimas de María, fotografía del momento en el que Jesús es descendido de la cruz y depositado en brazos de su madre, una escena cargada de simbolismo que se materializa en el paso de la Piedad.

Entre las novedades de este año, la cofradía estrenará la nueva corona de la Virgen, bendecida el pasado 8 de marzo durante la imposición de medallas. Además, aunque desde la organización avanzan que habrá algún detalle sorpresa durante el recorrido, prefieren mantenerlo en secreto hasta el momento de la procesión.

La cofradía ha incorporado este año alrededor de una decena de nuevos miembros, aunque muchos de ellos se han sumado a la sección de instrumentos. Esto provoca, como en otras hermandades, ciertas dificultades para completar las cuadrillas de portantes. “Necesitamos entre 18 y 24 personas por paso, y aunque este año parece que llegamos, hasta el último momento no se puede asegurar”, explica el presidente.

El recorrido partirá de la plaza Palacio, tras la apertura de puertas de la catedral a las 22:00 horas, un instante que Abad describe como especialmente significativo: “Es un momento de alivio después de meses de trabajo; a partir de ahí, que sea lo que Dios quiera”. La procesión avanzará por las calles Palacio, Academia Cerbuna y el paseo del Coso hasta los Jardinetes, donde se realizará la oración antes de regresar al templo.

La actividad de la cofradía continuará el Viernes Santo con la procesión general del Santo Entierro, en la que participarán con sus dos pasos: la Piedad y el Descendimiento, este último de gran envergadura, con un peso que ronda los 1.200 kilos.

“Nunca hay un año tranquilo; siempre surgen imprevistos”, reconoce Abad, quien anima a vecinos y visitantes a participar: “Es una Semana Santa declarada de Interés Turístico Nacional que merece vivirse en la calle”.

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