Aragón sigue siendo líder indiscutible en el cultivo de Alfalfa en todo el país, con más de 500.000 toneladas recogidas en la pasada campaña de 2025. Sin embargo, en los dos últimos años la curva de la producción, y también la de la exportación, va en descenso: en el último ejercicio se contabilizó un 14% menos de toneladas.
Desde la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos de Aragón, UPA Aragón, se advierte que el campo aragonés no se puede permitir la reducción paulatina del cultivo de la Alfalfa. Enrique Arcéiz, vicesecretario general de UPA Aragón, recuerda que “nuestra comunidad produce más de la mitad del millón de toneladas que se genera en todo el país” y que las exportaciones a países de Oriente Medio y de Asia son un pilar económico al que no se puede renunciar.
Entre los problemas que afrontan los agricultores productores de alfalfa está la fuerte restricción en el uso de fitosanitarios—herbicidas y plaguicidas–, el ajuste de los precios y las tensiones geopolíticas, que dificultan y encarecen el transporte.
El mercado se desestabiliza especialmente por los problemas del estrecho de Ormuz, porque los principales importadores de la alfalfa procedente de Aragón son Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí, además de China, Corea del Sur, Jordania y Marruecos. En esta lista, preocupa el descenso de las importaciones de los sauditas, chinos y coreanos, y de otros compradores de menor volumen, como Kuwait o Qatar.
El campo aragonés está ahora inmerso en la campaña de recogida de alfalfa. Para el próximo año, las previsiones son mantener o reducir ligeramente la superficie de cultivo, y aunque las perspectivas de venta nacional e internacional son positivas, existe incertidumbre sobre la exportación a Oriente Medio. Pese a al anunciado fin de le guerra de Irán, sigue siendo complicado enviar mercancía a destinos como Emiratos, Qatar o Kuwait.