Inclusión, envejecimiento y edadismo, en el último programa de La Voz de Valentia

Monse Otal y José Antonio Lacambra compartieron su visión sobre el paso del tiempo

El pasado 29 de mayo, el grupo de autogestoras del centro Joaquín Costa de Valentia, ubicado en Barbastro, participó en un encuentro clave celebrado en el Centro Cultural La Jota de Zaragoza. En este evento, organizado por Plena Inclusión y con la Asociación Utrillo como anfitriona, se abordaron temas fundamentales sobre el envejecimiento y el impacto del edadismo en las personas con discapacidad intelectual.

El encuentro reunió a un nutrido grupo de Barbastro, compuesto por trece personas que trabajan habitualmente en la detección de necesidades y la propuesta de mejoras para su convivencia e independencia. Entre los asistentes destacaron Monse Otal y José Antonio Lacambra, quienes compartieron su visión sobre el paso del tiempo.

Uno de los momentos centrales fue una exposición fotográfica donde los participantes compararon imágenes de su infancia con su realidad actual. José Antonio, el más joven del grupo asistente, se vio reflejado en su evolución vital, mientras que compañeras de hasta 71 años demostraron que la madurez se afronta con plenitud. Durante las sesiones, se recalcó la importancia de la «esencia» personal y de cómo se ven ellos mismos, más allá de la percepción externa.

Contra el edadismo y por la participación social

El debate principal giró en torno al edadismo, definido como la discriminación por motivos de edad. Ángel Rus, coordinador del grupo, subrayó que el objetivo es visibilizar a las personas con discapacidad no como «seres pasivos», sino como «seres activos» que realizan una labor social significativa.

Un ejemplo claro de esta actividad es el caso de Montse, quien además de su labor en el centro, realiza un voluntariado en el Banco de Alimentos de Cáritas, ayudando de forma directa a personas en situación de desempleo o necesidad.

Tras las ponencias y el trabajo grupal, los asistentes disfrutaron de un «tardeo» con música y baile en la conocida Sala López de la capital aragonesa, además de recibir diversos obsequios como recuerdo de la jornada.

A pesar de las altas temperaturas registradas ese día, los participantes regresaron a Barbastro con una valoración muy positiva de la experiencia. Tras esta intensa actividad, el grupo encara ahora el verano con planes de piscina y playa antes de retomar sus reuniones de autogestión el próximo mes de septiembre.

 

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