La campaña de la fruta en el Bajo Cinca está a punto de comenzar y, con ella, la llegada de miles de trabajadores temporeros a la zona oriental de la provincia de Huesca. Ante este escenario, Cáritas Diocesana de Barbastro-Monzón ya tiene todo listo para activar su dispositivo de acogida, un trabajo que, según explica su secretaria, Ana Belén Andreu, se mantiene durante todo el año pero alcanza su punto crítico entre los meses de mayo y agosto.
A partir de este lunes 4 de mayo, los alojamientos temporales “Clara Campoamor” en Fraga abrirán sus puertas para ofrecer una primera respuesta habitacional a quienes llegan en busca de una oportunidad laboral. El modelo, puesto en marcha con el Ayuntamiento de Fraga y la Comarca del Baix/Bajo Cinca, distingue dos perfiles. El primero, el de los trabajadores con contrato que pueden permanecer hasta 15 días en los alojamientos mientras se asientan. El segundo se corresponde con las personas en búsqueda de empleo, que disponen de un máximo de 7 días de estancia.
«Cada año intentamos mejorar el modelo, contando con una hoja de ruta clara y el apoyo fundamental de nuestro equipo técnico y los voluntarios, que son una pieza clave», señala Andreu. Entre las mayores dificultades de esta primera acogida, destaca la barrera idiomática, especialmente con perfiles procedentes del África subsahariana y Marruecos.
Más allá de la logística de la campaña, Cáritas está gestionando en las últimas semanas un volumen extraordinario de consultas debido al proceso de regularización extraordinaria anunciado por el Gobierno de España. Cáritas no es una entidad registrada oficialmente como colaborador de Extranjería, así su labor se centra ahora en el asesoramiento veraz para evitar que los «invisibles» —aquellas personas que viven en el territorio sin papeles— caigan en errores o falsas expectativas. «Regularizar una situación es un punto de dignidad importantísimo para gente que lleva mucho tiempo afincada aquí y se lo merece», añade.
A las puertas del 1 de mayo, Día del Trabajo, Cáritas vuelve a poner el foco en la precariedad. Andreu advierte que, según los últimos datos del Informe FOESSA, tener un empleo no es sinónimo de estabilidad económica.
«Desgraciadamente, hay sectores donde no se cumplen los mínimos de dignidad. Existen núcleos familiares con varios miembros trabajando que siguen sin poder salir de la rueda de la exclusión», lamenta. Por ello, la entidad potencia su Agencia de Colocación, donde realizan itinerarios personalizados para parados de larga duración o jóvenes sin experiencia, formándolos incluso en habilidades digitales básicas para que puedan desenvolverse en una administración cada vez más tecnológica.