El Monasterio de El Pueyo de Barbastro estrena campana en el 925 aniversario de la aparición de la Virgen

Los monjes del Instituto del Verbo Encarnado solicitaron la colaboración de los fieles y una familia cubrió íntegramente los 15.000 euros del coste

Coincidiendo con el 925 aniversario de la aparición de la Virgen al pastor san Balandrán, el obispo de la diócesis de Barbastro-Monzón, Mons. Ángel Pérez Pueyo, ha bendecido la nueva campana que coronará el monasterio de El Pueyo. Una pieza única que, en palabras del prelado, nace con la misión de ser «una llamada» frente al ruido que aturde el día a día.

Durante una emotiva eucaristía al aire libre, don Ángel recordó que una campana no es un simple objeto decorativo, sino un instrumento para «despertar, hacer parar y sentir más allá». Tras la homilía, el obispo procedió a la bendición e incensación de la pieza, que luce el lema Salve Regina y la inscripción conmemorativa de este 925 aniversario.

La historia detrás de esta adquisición es un reflejo de la devoción que despierta la patrona de Barbastro y la diócesis. Los monjes del Instituto del Verbo Encarnado (IVE), custodios del santuario, solicitaron la colaboración de los fieles para renovar la antigua campana de 1946, instalada en tiempos del obispo Arturo Tabera.

La respuesta fue fulminante: en menos de un día, una familia cubrió íntegramente los 15.000 euros del coste. «Teníamos una deuda con Ella. Como la queremos y nos quiere, le hemos hecho una ofrenda», explicó Alejandro, el padre de la familia donante.

La pieza, de bella factura y 300 kilos, ha sido fundida por los prestigiosos Hermanos Portilla en Cantabria. Abel, uno de los artesanos presentes en el acto, destacó que se trata de una obra irrepetible: «Se ha roto el molde y no hay otra igual», señaló, haciendo referencia a la especial textura o «piel» del bronce.

El superior del IVE, el P. Pablo di Césare, agradeció la generosidad de los fieles que ha permitido dotar al santuario de esta nueva «voz», que se suma a la reciente mejora de la iluminación del recinto.

La jornada contó con la participación activa de la Cofradía del Santo Sepulcro en su romería anual, y fue solemnizada por los cantos de los monjes. Al finalizar, se repartieron estampas conmemorativas de la Virgen de El Pueyo entre los numerosos fieles que se desplazaron, muchos de ellos haciendo uso del servicio de autobús lanzadera desde Barbastro.

 

 

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