Tamarite de Litera ultima los preparativos para sus emblemáticas alfombras del Corpus: una tradición de más de 60 años

Están reconocidas como Fiesta de Interés Turístico de Aragón y Bien de Interés Cultural Inmaterial

La localidad oscense de Tamarite de Litera se prepara para celebrar una de sus tradiciones más coloridas y queridas: las alfombras del Corpus Christi. Esta festividad, reconocida como Fiesta de Interés Turístico Regional, atrae cada año a visitantes por la espectacularidad de sus diseños realizados con viruta teñida.

Un proceso que nace en febrero Aunque el resultado final se aprecia en un solo día, el trabajo comienza mucho antes. Según Carmen Balagué, veterana alfombrista con 30 años de experiencia, los preparativos arrancan en febrero con la búsqueda de diseños y la creación de plantillas a tamaño real. Este año, el despliegue es monumental: se utilizan unos 2.000 kilos de viruta de madera, que los propios vecinos se encargan de teñir utilizando pintura al agua y hormigoneras, un proceso que dura aproximadamente un mes.

Evolución y comunidad Lo que comenzó hace más de seis décadas como un pequeño detalle floral frente a un altar, ha evolucionado hasta cubrir cinco calles con diseños únicos y siete grandes rosetones que conectan las vías. Antiguamente se utilizaban pétalos de flores, pero la tradición se consolidó con el uso de la viruta, lo que permite una mayor precisión y colorido en los dibujos.

La organización se divide en tres grupos de trabajo, cada uno responsable de una zona específica, aunque en el momento de la confección final, toda la población se vuelca en la tarea. Durante esta última semana, la tradición se ha trasladado también a la residencia de ancianos, la escuela infantil y el colegio local para fomentar el relevo generacional.

La noche mágica El momento culminante comienza la víspera del domingo de Corpus. A las 19:00 horas del sábado, los equipos empiezan a dibujar las calles con las plantillas. A partir de las 24:00 horas, y bajo la luz de la luna, cientos de voluntarios rellenan los huecos con la viruta de colores, un trabajo minucioso que suele concluir entre las 3:00 y las 4:00 de la madrugada.

A pesar de que factores como el viento o la lluvia pueden poner en riesgo este arte efímero, los vecinos de Tamarite confían en que el domingo las calles vuelvan a lucir en todo su esplendor antes de que pase la procesión

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