La comunidad venezolana en Huesca siguen en la distancia y con impotencia el devastador terremoto en su país que ya deja miles de desaparecidos en zonas como Caracas o La Guaira. Algo más de 700 ciudadanos venezolanos está empadronados en el alto Aragón; Barbastro y Monzón suman más de 320. Vanessa, natural de Caracas y afincada desde hace 16 años en España, trabaja en Barbastro y como tantos de sus compatriotas no ha dormido esta noche «porque uno de los epicentros ha sido en la capital».
Confiesa esta afectadas porque «tenemos amistades que están desaparecidas. Otro de los lugares fue La Guaira, que es parte de la costa de Caracas, por así decirlo, y está al lado del Aeropuerto Internacional de Maiquetía, que también se vio afectado, se cayó gran parte del techo del aeropuerto. Urbanizaciones, barrios enteros… quedaron en nada. En nada», describe.
A la catástrofe natural se suma la falta de infraestructura para hacer frente a una crisis de tal magnitud. Vanessa lamenta que el país no cuenta actualmente con los medios logísticos ni de rescate necesarios para actuar a tiempo. «Venezuela no cuenta con los recursos para los rescates que se necesitan ahora mismo. No hay cómo rescatar a tiempo a estas personas», se lamenta
La comunidad venezolana confía en la solidaridad de la comunidad internacional y también en que las ayudas lleguen de verdad. «Esperemos que el gobierno permita, sin politizar nada, recibir esa ayuda, porque entenderás que el comunismo que está allí instalado, pues no permitía mucho. Gracias a la intervención de Estados Unidos, está siendo un poquito más fácil este tipo de cosas, espero que sea lo más pronto posible, porque Venezuela no cuenta con los recursos para todo lo que está pasando», añade.
El grupos de wasap de los venezolanos de Barbastro, Monzón y Binéfar echa humo, se llena de testimonios y comienzan a aparecer las primeras imágenes de los desparecidos.